miércoles, 7 de marzo de 2018

El temporal de marzo

Un temporal ha dado la bienvenida a marzo. A pesar de ser el mes que trae consigo la primavera, este año la lluvia y el viento han pedido formar parte de él. Dicen que no se puede hacer nada contra la fuerza de la naturaleza, que es implacable, que nunca se está lo suficientemente preparado para protegerse de ella… De repente caen unas gotas, empiezan a temblar árboles e incluso cimientos, los truenos suenan y nos preparamos como podemos para esos signos que vaticinan cambios.
A veces el tiempo arrasa, el meteorológico y el otro, el de las horas. Conforme avanza, se lleva consigo lo que es pasajero y hace que se afiance lo que debe mantenerse, es la mejor respuesta a nuestras preguntas y siempre merece la pena escucharle, porque no se esconde nada para sí, porque deja al descubierto lo que fue, lo que es y lo que será. Hay lluvia que apenas moja y otra que cala hasta los huesos; hay viento agradable y otro que arrasa con todo allí por donde pasa; hay truenos que nos hacen sentirnos afortunados si nos cogen resguardados y otros que nos pillan en plena calle y nos recuerdan lo frágiles que somos.
Sabemos que en menos de veinte días llegará la primavera, pero aún quedan horas de lluvia y de viento, de paraguas en la mano y de bufanda al cuello. Y no podemos hacer nada más que esperar a ese sol que de nuevo saldrá y que nos recordará por qué nos gustan tanto estas fechas, en las que recuperaremos horas de luz y ganas de retomar aquello que por frío y tempestad dejamos de hacer o de vivir. “Todo pasa y todo llega” es una frase que estamos hartos de escuchar pero que, si de verdad, la interiorizásemos haría que se nos dibujase una sonrisa en la cara… Al fin y al cabo es pura esperanza, que es el mejor vaticinio para un buen final.
Marzo no ha hecho más que empezar y tú tienes que darte tantas opciones de ser feliz como días le faltan para acabar…

-Te lo dije cantando-

martes, 6 de marzo de 2018

Aquella orilla nuestra

Ilustrador: Emba
Asumo que no te olvido,
así que ensancho el hueco de mi memoria
y te hago sitio.

Ya que te vas de mis manos,
esconderé la puerta de mis recuerdos
para que no salgas de ellos.

-Elvira Sastre-

domingo, 4 de marzo de 2018

Crear

Hace unos días leía en un periódico una entrevista de mi poeta favorita, Elvira Sastre. En ella, entre otras muchas cosas, comentaba y se enorgullecía de ser poeta y poder vivir de ello. Pero aseguraba también que tenía muy claro de dónde procedía su método de creación: "El poema surge siempre de un primer fogonazo. No dura nada. Un minuto. Dos... Luego lo dejo enfriar y lo corrijo. Escribo lo que me incomoda o me duele."
Aunque mis textos abarcan más sentimientos, en parte me siento identificada con ella. Los post nacen de un destello, una idea fugaz que necesito desarrollar. Es en ese instante o nada. Se va y ya no será igual o simplemente no será.
A veces surgen varias ideas a lo largo de los días que pueden unirse, que pueden complementarse, que encuentran una conexión, transformando todas esas ideas en un texto completo.
Otras, simplemente son fruto de ese momento de inspiración y sale todo de carrerilla.
Posteriormente, como ella, lo dejo enfriar y voy corrigiendo, cambiando en alguna ocasión, mejorándolo incluso (o eso creo).
"Nunca me he sentado a escribir un poema. Es él quien viene a mí. Y si no aparece, no me empecino."
Cuando una persona basa sus palabras en sus sentimientos, en sus experiencias o en lo que le rodea, es fácil dejarse guiar por el momento, por el instante de lo vivido y no forzar esperando sentada en una silla a que aparezca la inspiración o a que surja esa idea que revolucione todo y dé origen a una nueva creación.
Lo difícil en sí no es crear, sino que surja algo que te haga sentir que vale la pena considerarlo merecedor de ser plasmado en letras.
Por eso no me ciego en escribir, no fuerzo aquello que sé que no va a salir sin sentirlo.
Últimamente no es que no haya aparecido ninguna situación o momento que haya podido inspirar unas pocas líneas, pero sí que es verdad que los días han sido más planos, más lineales, fruto del momento de vida que estoy atravesando.
Tal vez, esa vida, debería absorber un poco de aquello que aplico a la escritura: no forzar, tener calma, ser paciente... todo llega y cuando lo haga, ser consciente de que hay que coger esos escasos segundos de "inspiración" al vuelo.

-DetallesConectados-

sábado, 3 de marzo de 2018

Arreglar el mundo

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.
Cierto día, su hijo de siete años invadió su laboratorio decidido a ayudarle a trabajar. Y ante la imposibilidad de sacarlo de ahí, el científico arrancó una página de una revista en la que aparecía una imagen del mundo y la recortó a modo de puzzle en decenas de pedazos. “Mira, hijo, aquí tienes el mundo todo roto. El juego consiste en que lo recompongas de nuevo”.
El científico calculó que por lo menos tardaría un par de días. Sin embargo, sólo unas horas después oyó la voz de su hijo entusiasmado: “¡Papá, ya está arreglado!”
Completamente estupefacto comprobó que todos los pedazos estaban en su sitio exacto. “¿Cómo es posible que lo hayas terminado tan rápido?” El niño le contestó: “Cuando arrancaste el papel de la revista para recortarlo, me fijé que en el otro lado de la hoja aparecía la figura de un hombre. Y cuando me dijiste que arreglara el mundo, lo intenté, pero no supe. Entonces di la vuelta a los pedazos de papel y empecé por arreglar al hombre, que sí sabía cómo era. Y una vez que conseguí arreglar al hombre, le di nuevamente la vuelta a la hoja y ¡encontré que había arreglado el mundo!”.

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”
(Gandhi)

-Gabriel García Márquez-

viernes, 2 de marzo de 2018

Cuídate

He llegado a un punto en mi vida en el que no me preocupo por nadie que no se preocupe por mí. 
Y puede resultar de mala persona, pero es así. Ya está bien de perder el tiempo, de darle mil vueltas a quien no requiere ni una. He dejado a un lado a los que no aportan y que, sin pedírselo, se apartan. Aquellos que no sacan tiempo ni para tomar un café, ni para marcar tu número y preguntarte qué tal. Hay muchas que ya ni siquiera te escriben por WhatsApp, con lo fácil que es.
Hay que saber complicarse la vida con quien es capaz de hacerte un hueco en la suya a pesar de su agenda apretada, de su nueva vida, sus nuevos acompañantes o de cualquier otra cosa. 
He llegado a ese punto en el que no acepto el ‘cuídate’ de nadie que no vaya a quedarse para ver si lo hago.

Y la verdad que me va mejor.

-Un rincón maravilloso-

jueves, 1 de marzo de 2018

Salvadores


Amo a las personas que, aunque no saben qué hacer cuando me rompo, se quedan a mi lado y en sus ojos puedo ver su deseo de salvarme y eso es más que suficiente. 

-Zab G. Andrade-