viernes, 7 de julio de 2017

Julio que renueva

En julio nos pueden las ganas… La impaciencia se apodera de nosotros porque sabemos que todos los planes que hemos ido haciendo en las últimas semanas están más cerca de hacerse realidad, vamos a templarla que esto no ha hecho más que empezar. Nos empezamos a alejar paulatinamente de nuestras preocupaciones y también de esas pequeñas alegrías que nos han permitido tomar un respiro a lo largo de estos meses; de nuestra casa y nuestro ambiente natural, de esas caras conocidas que forman parte de nuestro día a día… No importa si tenemos pensado ir cerca o lejos, el caso es que vamos a poner distancia con nuestra rutina y, a estas alturas, lo necesitamos.
Viene ahora esa época en la que, de repente, tenemos tiempo para dedicarlo a lo que nos apetezca… Sin duda, se nos presenta un gran reto. Porque estamos acostumbrados a que una agenda nos marque dónde debemos estar cada día, tenemos programadas las veinticuatro horas del día el resto de los meses y ahora que estamos a punto de tomar el control sobre nuestras vidas -de decidir y de hacer lo que realmente queremos-, nos preguntamos a qué vamos a dedicarla y, sobre todo, a quién. 
Pues, te animo a rodearte de la gente que te quiere, de esas personas imprescindibles en tu vida. Porque luego, cuando eches la vista atrás y pienses en estos días, lo realmente importante para ti será con quién has disfrutado de unos planes cambiantes, que quedaron en segundo plano porque cedieron todo su protagonismo a la mejor de las compañías. También te aconsejo hacer aquello que te apasiona sin que el reloj marque las horas, sin que nada, ni nadie te interrumpa, reserva algo de tiempo para esas aficiones a las que les debes tantas horas después de todos estos meses. Y, algo imprescindible en estos días es pensar y repensar dónde te gustaría estar el año que viene por estas fechas, porque es la mejor época para alimentar nuestros sueños, esos a los que irás dando forma el resto del año -pero es que todo empieza aquí, que no se te olvide-.
Déjame decirte que julio es esa ventaja que te concede agosto para que el cuerpo se te vaya haciendo a lo que está por venir… Julio es su mejor prólogo, te permite ir plegando velas, te anima a ir recogiendo los proyectos que no has conseguido finalizar para que puedas retomarlos más adelante, te pone en paz con el curso que acaba y contigo mismo. Saborea estos días, que no se te escapen haciendo la cuenta atrás para el octavo mes del año, porque el séptimo también puede convertirse en inolvidable. 
Una especie de renovación completa nos espera a la vuelta de la esquina, algo así como tomar aire para continuar tras este parón tan necesario. Respira hondo y disfruta, saborea todos esos recuerdos que ya tienen sitio en alguna parte de ti y prepárate para los que estás a punto de crear… 

-Te lo dije cantando-

jueves, 6 de julio de 2017

Querido verano:

No sabes las ganas que tenía de que llegaras. He estado trabajando como nunca para poder disfrutarte como siempre.
Tengo muchas ganas de comerme el mundo en estos tres meses. Tengo mi agenda llena de planes. Llena de amigos, de horas muertas y de billetes de tren y de avión. 
He metido los mapas en la guantera del coche. También tengo unas gafas de sol y algo de comida, porque los mejores destinos son los que nunca se planean y por eso quiero estar preparada. 
Así que te pido sol, para poder disfrutarte a base de refrescos y helados. Para poder disfrutar del aire libre en todas sus facetas. Yo a cambio, te prometo dejar de lado mis complejos y lucir mis mejores bikinis y pantalones cortos. Pero dame también alguna noche de lluvia, para poder disfrutar de un buen libro. O simplemente para recordar esas noches de invierno de manta, película y sofá. 
Quiero de esos días sin móvil, de desconexión y paz mental, donde mi principal preocupación sea echarme crema solar por todo el cuerpo y decidir si prefiero una cerveza fría o un buen vino. 
Te pido noches de música. De bailar hasta que me duelan los pies y volver a casa sin tener que preocuparme del madrugón del día siguiente. Que sea el destino el que juzgue a qué hora llegaré a casa. 
Y también quisiera algún amor de verano. O algún reencuentro. De esos que se ven en las películas. De los que te quitan el aliento y te hacen sentir viva. Sin ataduras, sin compromisos. Con el aquí y el ahora. El mañana ya se verá. De esos en los que la regla que impera es “mejor pedir perdón que pedir permiso”. Porque el tiempo apremia y nos sobran ganas y complicidad. 
Y no me olvido de lo más importante. Quiero a mi lado a mis mejores amigos. A la gente que quiero. Quiero comidas de verano interminables y sobremesas aún más largas. Porque ellos hacen que tú, querido verano, seas tan anhelado. Porque lo que al final importa realmente no es el dónde, sino con quién. 
Y, por favor, no pases demasiado rápido. 
Atentamente,

-Limón y sal-

miércoles, 5 de julio de 2017

Soy el camino que recorro

Soy lo que escribo y lo que jamás me he atrevido a decir. Soy los abrazos que he dado y los besos que rechacé. Soy los apellidos que figuran en mi DNI y la forma cariñosa de llamarme de mi abuelo. Soy el mayor orgullo de mis padres y la decepción esporádica de un gran amigo. Soy la locura de las noches de verano y la absoluta paz de las tardes de invierno. Soy el ataque de risa escandaloso y el llanto desconsolado en silencio. Soy los perdones que he otorgado y el rencor del que no me deshago. Soy el niño ilusionado en la noche de Reyes y la explosión de sensualidad en la pista de baile. Soy la guerra cuando la causa lo merece y la declaración de paz después de una batalla. Soy el grito del rebelde y la sangre en la lengua del que se la muerde. Soy los libros que he leído y las palabras de amor tatuadas en mi piel. Soy tan común que pasaré desapercibida por la calle y tan especial que jamás podrás olvidarte de mí. Soy las experiencias que he vivido y los proyectos futuros que lucho por cumplir. Soy la gente que me acompaña en el camino y, sobre todo, soy los pies que lo recorren.

-La mirada de Julita-

martes, 4 de julio de 2017

Sin miedo

¿Te has dado cuenta de las cosas que podemos llegar a perdernos por miedo? El miedo, en general, tiende a paralizarnos, a impedir ir más allá, actúa como una barrera invisible ante las cosas, a veces, buenas o muy buenas que nos esperan justamente ahí, al otro lado de ese río llamado miedo. Nos asusta no saber lo que hay a la vuelta de la esquina, no poder controlar lo que puede pasar mañana. Desasosiego, duda, desazón, cierto grado de incertidumbre… son estados que experimentamos cuando ese coco llamado miedo decide hacernos una visita. Unas veces lo hace sin avisar, y otras llega como una manada de elefantes en una cacharrería, haciendo mucho ruido.
Reconozco que soy la primera que siente cierto miedo a lo desconocido, a lo nuevo, a ese jardín secreto por descubrir. Esa especie de vértigo interior en el momento en el que decides ver qué hay fuera de esa zona que algunos llaman “de confort”. De vez en cuando, no estaría mal echar un vistazo a ese otro lado, a ese mundo desconocido que sólo está a un paso, atrás o adelante. Esa zancada que empiezo a dar a medias, solo para olfatear eso que se cuece detrás del muro.
Y, te diré algo, así ahora que no nos mira nadie: me gusta lo que veo. De hecho, me gusta bastante. Y aparece el momento en el que te da por fantasear cómo sería tú vida fuera de la barrera de esa zona de confort y, aunque al principio asusta un poco, al final puede llegar a sonar bastante bien. Siempre con cabeza, con corazón, con ganas, con esfuerzo, con dedicación, con pasión y sin gota de miedo.
Sin miedo a cumplir mis sueños, que son míos. Sin miedo a los recuerdos del pasado, mucho menos a los que crearemos en el futuro. Sin miedo a las personas. Sin miedo a los planes, a ese operativo que ya está montado. Sin miedo a hablar claro o a leer entre líneas. Sin miedo a los susurros ni a los gritos desesperados. Sin miedo a las llamadas ni a las alertas. Sin miedo a los descansos. Sin miedo a las letras que esconden más de lo que muestran. Sin miedo a los lunes. Ni a los domingos perezosos.
Sin miedo a decir no. A romper moldes. A derribar muros o a destruir barreras. Sin miedo a mirar atrás. Sin miedo a afrontar lo nuevo. Sin miedo. Sin miedo a las nuevas sensaciones, aromas y sabores. Sin miedo a retomar algo. Sin miedo a abandonarlo todo. Sin miedo a las decisiones. A los aciertos y a los errores. Sin miedo a cerrar puertas que antes siempre estaban abiertas. Sin miedo cuando estás a mi lado. Cuando estáis conmigo.Sin miedo a la poesía. A las letras que son mi vida. Sin miedo a vaciarme por dentro. A poner el corazón al servicio de lo que merece la pena. Sin miedo a compartir. A no llegar. A pasarme de largo. Sin miedo a hablar alto y a cantar raro. Sin miedo a las locuras. Sin miedo a los apuntes que algún día pondré en orden, están todos en mi cabeza o en esa libreta escondida en alguna parte. Sin miedo a todo esto porque algún día tendrá sentido. Sin miedo a esperar, a esperarte. Sin miedo a lo que no espero. A lo que llega de repente. Sin miedo a soñar con una realidad difusa. Sin miedo a los viajes sin rumbo. Sin miedo a los días. A las horas. A los minutos. Sin miedo al tiempo.

Sin miedo a nada.

-La chica del quinto-

lunes, 3 de julio de 2017

La chica

Eres la chica de los sin saber por qué, llora a las 3 y sonríe a las 4, la que pierde todos los trenes sin haber pensado sobre su destino.
Eres la chica que dedica su tiempo a contestar los mensajes lo más rápido que puede y que nunca recibe respuestas. 
Eres la chica que se pone música para recordar que a veces sueña, la que quiere olvidar a ratos, la que calla todo lo que dice su cabeza y grita todo lo que le sale de su corazón. 
Eres la chica que cumple, la que pide perdón demasiadas veces y sale despeinada de casa cada mañana porque odia su pelo. 
Eres la chica que pone los pies en la tierra pero que le encanta salir a volar, la que se queda despierta hasta muy tarde, la que cruza en rojo los semáforos porque está cansada de esperar y nadie espera por ti. Es la chica que está cansada de esperar a que las cosas cambien y sólo cambia de canción para olvidar amores que se fueron.
Eres la chica de los insomnios, la que sigue soñando despierta, ya que oculta sus ojeras con gafas de sol, la que lee en los buses y nunca, nunca, dice cómo se siente porque nadie se para a preguntar. 
Eres la chica en la que nadie piensa. 

-Ángeles. El pequeño saltamontes-

domingo, 2 de julio de 2017

Arreglos

A veces no necesitamos que alguien nos arregle. A veces, sólo necesitamos que alguien nos quiera, mientras nos arreglamos nosotros mismos. 

-Julio Cortázar-

sábado, 1 de julio de 2017

Confianza

Qué bonita la confianza. Y qué bonito el proceso hasta llegar a ella, ese que se fragua con el tiempo.
Qué bonito cerrar los ojos y saber que estás en buenas manos, sin miedo. 
Qué bonito percibir que confían en ti y que te lo hagan sentir. 
Qué bonito saber que formas parte de ese círculo, un círculo donde no entran todos, donde sólo entran unos pocos. 
Qué bonito devolver esa confianza, confiando en el otro, de forma recíproca. 

Qué bonito transformar la amistad en algo más. 

-DetallesConectados-