martes, 14 de agosto de 2018

Saborear

A veces creemos que la vida nos está impidiendo avanzar. Pero simplemente te está diciendo que frenes. Que te pares a saborearla. Que los días pasan. Los meses se vuelan. Y toda época se acaba. Por eso ahora que puedes. Disfruta de cada momento. Afronta con fuerza la adversidad. Y no tengas miedo del tiempo, no te preocupes si tienes que frenar.
Las mejores cosas se viven con detenimiento. Sin noción del tiempo.
Saborea cada momento que la vida te da.

-Los lunares de mi piel-

lunes, 13 de agosto de 2018

Por si acaso

Por si mañana ya no te acuerdas, por si acaso pierdes en algún momento la noción del tiempo, yo te lo recuerdo.
Aprovecha el tiempo.
Y haz lo que quieras.
Y vive como quieras.
Y que nadie te reduzca. Que nadie te haga pequeño. Que nadie te impida ser tú.
Porque la vida siempre va a seguir aunque tu te quedes sentado esperando a que te pasen las cosas.
Lo siento pero los acontecimientos emocionantes de tu vida no caen del cielo. 
Hay que salir a buscarlos.
No pierdas el tiempo. 
Busca soluciones en lugar de lamentarte siempre de tus problemas.
Que quejarse es muy fácil. 
Lo difícil es buscarse la vida.

-Dime tú cómo lo ves-

domingo, 12 de agosto de 2018

Un poco egoísta

A veces hay personas que no se dan cuenta de todo lo que haces por ellas. Porque su orgullo y su interés, probablemente, valgan mucho más.
Hay veces que no dudas ni un segundo en dar tu mano a quien la necesita, veces en las que buscas por cielo y tierra algo para ayudar, para que les sea más fácil el camino, veces en las que tú puedes estar peor pero sacas fuerzas para hacer ese favor que te han pedido. Sin pensártelo ni una sola vez.
Y lo haces porque te sale, porque eres así, porque tu corazón tiene algo ahí dentro que te hace ser de una forma u otra, sin importar lo que luego puedan hacer por ti.
Pero entonces llega un momento en el que necesitas una mano, o dos, en la que necesitas ese favor de alguien, un abrazo, un apoyo o cualquier otra cosa. En la que necesitas a alguien. Y entonces te das cuenta que puedes estar con muchas personas, pero que en realidad eres con muy pocas.
Y que aquí todo el mundo va a su bola menos tú, que deberías ir a la tuya. Y que está bien ser buena, pero que después de una bala, pueden venir dos. Y entonces pasas de ser buena a ser tonta. Y eso ya no mola tanto.

Por eso, piensa en ti y acertarás. 
A veces hay que ser un poco egoísta. Aunque parezca que no, te irá mejor.

-Un rincón maravilloso-

viernes, 10 de agosto de 2018

No existe felicidad sin miedo

Crecer es aprender a despedirse. Y es que no hay verdad tan grande ni realidad tan innegable, he aprendido a decir adiós y he dado un paso hacia al frente en la batalla de la vida. Quien no sabe decir adiós aún sigue esperando un hola que ni siquiera existe, se está resguardando detrás una trinchera que un día tendrá que abandonar, es preso de sus propios miedos. Le asusta la soledad, como nos asusta a todos, pero algunos hemos decidido alistarnos en esta batalla que hace tiempo veníamos evitando. En primera fila con el rifle en la mano, un pulso que no se sabe estar quieto y tragando saliva sin pronunciar palabra, así empiezan todas la escenas de las grandes películas, así empiezan todas las escenas de las grandes vidas...

Porque no existe felicidad sin miedo y no existe amor que no haya sentido soledad en la piel...

No puedes tener miedo a la soledad sin saber reconocer la sensación que has tenido con la felicidad en la mano. No es miedo, sino añoranza de una época que fue mejor, añoras la sensación que tenías, pero no te engañes, no temes a la soledad. Es una ilusión óptica de quién sigue mirando por el espejo retrovisor. La soledad viene y se va e incluso muchas veces te llena de felicidad, todo el mundo necesita espacio para no compartir...

Todo el mundo tiene miedo a estar solo, pero no por eso hay que tener miedo a despedirse. Existen muchas maneras de decir adiós, y no todas significan lo mismo. Despedirse es una manera de crecer, es una manera útil de decidir y decir qué apuestas por avanzar, que no quieres permanecer inmóvil, aunque a veces a la hora de hacer balance, los años pesan más que los daños y sigamos haciendo el papel de ese ciego que no quiere ver...

No creas que es fácil, hace falta mucho valor para poder despedirse de quien un día fue importante. Es difícil dejar ir y dejarte ir, es difícil abrir las alas y empezar a volar solo. Es difícil pensar que estas creciendo cuando tus ojos no ven más que pedazos rotos de ese cristal que suelen llamar pasado, y que no era más que el chaleco antibalas cuanto te disparabas a quemarropa con tus propios pensamientos de lo que pensaste que un día era la felicidad. Pero nadie dijo que fuera fácil...

Porque lo fácil es no decir nada, lo fácil es dejar que sean los demás quienes se vayan despidiendo mientras tú no eres capaz de decir nada. Lo fácil es esperar que todo el mundo se haya ido para poder escoger un camino que no conduce a nada. Lo fácil es seguir haciendo ese balance en el que pesan más los años que los daños y seguir dejando que sean otros los que se metan en la batalla de decidir. Que sean otros los que ganen tus batallas mientras tú sujetas una bandera blanca que algún día temes tener que agitar...

Que no lo olvides, solo los que son valientes saben decir adiós y ponerse al otro lado de la batalla. Solo los que son valientes aprenden a despedirse, aprender a decir adiós aunque el eco de su voz les siga dando miedo. Esos, son los verdaderos héroes. Los que salen de batalla en batalla a pecho descubierto y corazón abierto, con el único arma de sentir que aveces decir adiós es seguir vivo en su propia batalla de felicidad.

Ya lo dice el gran Sabina;

Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás.

-Corazón en Carne Viva-

jueves, 9 de agosto de 2018

Sentirte feliz

A veces pienso que mi error fue buscar la felicidad en cada una de mis decisiones. 
La mayoría de las decepciones fueron por esperar algo que no llegaba, por querer lo que no podía e idealizar lo que se había ido o incluso lo que estaba por venir. 
Quizás no suene romántico pero qué pasada sentirte feliz sin necesitar a nadie porque todo lo que buscas lo tienes dentro.

-Adriana Moragues-

miércoles, 8 de agosto de 2018

Hoy es un día precioso

Si en algún momento corres el riesgo de perderlo todo, no te vas a acordar de los problemas en el trabajo, ni de ese viaje que no te podías permitir, o de la discusión con un cliente que te quitó el sueño.
Si en algún momento te debatieras entre la vida y la muerte, si te perdieras en una isla desierta, recordarías esos pequeños momentos que te hacen feliz y que no valoras lo suficiente. Recordarías los pequeños detalles del día a día. 
Echarías de menos a las personas y a los momentos, pero no a las cosas. Echarías de menos disfrutar de una ducha caliente, del tacto de un libro, del olor del suavizante con las sábanas recién cambiadas, de un chocolate caliente un día de frío, de un domingo sin madrugar, de las vistas desde un rascacielos, del olor del césped recién cortado.

-Compartiendo macarrones-