miércoles, 14 de marzo de 2018

Pescaíto

Holly decía que había un cielo inmenso mas allá de todo lo que conocíamos, donde no hay maizales, ni recuerdos, ni tumbas. Y empecé a ver las cosas de una manera que me permitía abrazar al mundo, sin estar en él.

-Película: Desde mi cielo-


lunes, 12 de marzo de 2018

Será bonito...

Pisar el acelerador por vez primera, con la vista puesta en lo que está por venir, prestando poca atención al freno; escuchar los acordes que te anuncian que va a sonar tu canción, esa certeza de saber que te va a gustar lo que vas a escuchar; dar ese paso que dará lugar a otros, con los que acabarás haciendo camino; los nervios que vaticinan cambios, nadie te asegura que sean para mejor pero llevas la ilusión por bandera… Benditos comienzos.
Y es bonito ponerte en marcha cuando recibes tantos buenos deseos, de esas personas que siempre te animaron y hoy disfrutan tanto o más que tú de lo bueno que vas recibiendo. Es bonito recordar todo lo que te ha llevado al punto en el que te encuentras hoy, los malos ratos que te curtieron y los buenos que te animaron a continuar. Es bonito ajustar cuentas, suma aquello que te hizo sentir bien y resta lo que quisieras olvidar, verás como te gusta el resultado.
Es bonito arrancar con ganas, con esas que no se desvanecen a la primera de cambio, con esas que resisten la aparición de contratiempos y con esas que te hacen sentir capaz de todo. Es bonito tener la certeza de que allí y aquí encajarán las piezas, de que los kilómetros nos separan físicamente pero nos unen más a quienes queremos. Es bonito ir aprendiendo poco a poco, empezar un folio en blanco e ir escribiendo una línea cada día, con algún que otro tachón, pero que nadie pueda borrar.
Es bonito atreverse y decir sí, tener seguridad en un mismo aun sabiendo que puedes fallar a diario. Es bonito, al fin y al cabo, comenzar, que te den la oportunidad y hacerte merecedor de la confianza puesta en ti a cada minuto. No será fácil, pero con total seguridad será bonito.

-Te lo dije cantando-

domingo, 11 de marzo de 2018

Para qué sirve un abrazo

Un abrazo sirve para demostrar afecto, cariño, felicitación. Esto así, como teoría está muy bien. Sí, la prosa, la definición más exacta y ligera de la palabra en cuestión. Ok. Pero yo quiero más, a mi dame la versión más poética de las palabras, la más irracional y la más difícil de comprender. A mi háblame de sentimientos y emociones, de esos que se sienten cuando das o recibes uno de esos abrazos, esos que difícilmente se pueden explicar. Yo es que, verás, como te decía, prefiero la parte más visceral del asunto, no es broma, te lo prometo. Sé que es más peligroso entender la vida, y sus cosas, desde este punto de vista, pero, créeme, merece la pena. Yo, al menos, así lo siento. Así que, vamos, dime, cuéntame ¿para qué sirve un abrazo?
Porque yo siempre he sentido que un abrazo sirve para mostrar la tristeza de la partida y la alegría del regreso. Un abrazo sirve para que se pare el mundo durante unos instantes, o varios, como darle a la tecla de stand by a todo tu mundo y que no importe nada más. También sirve para mostrar el amor más puro y real que existe, el verdadero. Da igual que sea hacia tu pareja, hermanos, padres, amigos o conocidos. Un abrazo es sincero, al menos así lo entiendo.
Un abrazo sirve para decir te quiero, te extraño, me alegro, te cuido, te apoyo, te entiendo, te espero, te siento…Un abrazo es idioma universal.
Un abrazo sirve para darte cuenta de los grandísimos amigos que tienes. Un abrazo sirve para animarte en un momento malo y mostrar que todo puede, y debe, cambiar. Una abrazo sirve recolocar los miedos y calmar los nervios. Un abrazo sirve para acompañar a la felicidad más verdadera. Para tranquilizar. Para relajar. Para reiniciar. Un abrazo sirve para crear magia, además si se acompaña de las palabras adecuadas, ese sincero “te quiero mucho”, pasa a ser un momento eterno. Pruébenlo y me dicen. Funciona.
Un abrazo sirve para acompasar pensamientos. Para entrenarte y poder vencer todo lo malo, lo feo, lo regular de la vida. Un abrazo sirve para sentirse en casa y que todo lo demás quede en un segundo plano.
Un abrazo sirve para ser la protagonista de tu propio cuento de hadas. Para acercar posturas y alejar tensiones. Para disminuir el estrés después de un mal día. Para querer y quererte. Para empezar algo bonito y terminar algo caduco. Un abrazo sirve para perder las formas y encontrar los sentidos. Para olvidar las apariencias y desnudar el alma. Para entender un sentimiento difícilmente razonable. Para conectar contigo. Para protegernos. Para calmarte.
Un abrazo sirve para aliviar los momentos de soledad. Para conectar con la vida, contigo.
No quiero asustarte con mi particular visión de un abrazo, pero ya te decía que prefería la parte intensita de la historia. Que no me quedo con lo palpable, lo racional, lo lógico, lo físico…prefiero pasar esa barrera y adentrarme en el mundo de los sentimientos, de las preguntas sin respuesta, de las emociones que no se cuentan, de las miradas que no se miden y, claro está, de los abrazos que no se explican.
Por eso si tienes algo que rebatirme, no lo hagas, no ahora por favor, mejor abrázame y no me digas nada, sólo abrázame…

-La chica del quinto-

sábado, 10 de marzo de 2018

Clouds

-‎ What do you see out there?

~ Nothing, it's empty.

Just because you don't see any clouds, it doesn't mean that the sky is empty.


viernes, 9 de marzo de 2018

Luces

El tacto del terciopelo.
Acariciar a un animal.
Un cielo estrellado.
Un abrazo- refugio.
Ver una plantita naciendo del cemento.
Un desconocido ayudando a otro desconocido.
Escribir con un té en la mesita de al lado.
La bata de andar por casa.
El olor del pelo recién lavado.
Una pizza con mucho queso.
Una tarta de queso.
El queso.
Manicura perfecta.
Contemplar un paisaje.
El “fin” de una buena película.
Las flores.
Los niños.
Los ancianos.
Las buenas personas.
El sol en invierno.
La lluvia en verano.
Dormir.
Despertarse y que todo esté bien.
La ropa nueva.
Cocinar despacito.
Las canciones.
El ukelele.
Los fuegos artificiales.
El helado de vainilla.
Red Hot Chili Peppers.
Querer y que te quieran de vuelta.
Una voz amiga al otro lado del teléfono.
Las miradas cómplices.
Las mantitas de sofá.
El mar.
Los documentales de animales.
Leer y olvidarte de donde estás.
Arreglar el mundo con tu amiga.
El amor platónico.
El amor real.
La familia.
Reír hasta llorar.
El peluche de tu infancia.
Una copa de vino.
Las bravas.
Los vestidos largos que se inflan con la brisa.
La brisa.
Patinar.
Derretir chocolate.
Arreglar cosas.
Tachar tareas de la agenda.
Beber dos vasos de agua del tirón.
Jugar al Trivial y al Scrabbel.
El olor a suavizante en la ropa.
Estrenar cuadros nuevos.
Pintar las paredes.
Garabatear mientras hablas por teléfono.
Un masaje.
Quitarse el sujetador.
Una bufanda enorme.
Desayunar en la cama.
Bailar en el baño.
Darse un capricho.
La luna llena.
Friends.
Redecorar.
Mirar a los ojos.
Montarse en la noria.
Bucear.
Las vacaciones.
Atardeceres de primavera.
Comer palomitas.
Preparar una ensalada.
Planear.
Improvisar.

Todo lo anterior...
-Tejetintas-

jueves, 8 de marzo de 2018