domingo, 7 de mayo de 2017

Actuar con sinceridad

A veces lo jodido está en esperar que los demás actúen como actuamos nosotras.... Si yo pensara así, hoy en día no habría contestado ciertos whatsapps ni habría devuelto llamadas que no merecían ser devueltas pero lo hice porque QUERÍA hacerlo. No hablo de mantener a esa gente en mi vida. Hablo de no dejar que esas personas que no responden como se espera terminen haciendo que yo actúe guiada por el orgullo, la rabia o la hipocresía.
Deberíamos actuar más si nos vamos a sentir mejor. No ir en contra de lo que somos o de lo que nos haga sentir bien o en contra de nuestra manera natural de actuar. Si empiezo a actuar y comportarme como esa gente y dejar de ser cercana o amable, cariñosa o solidaria sólo porque ellos/ellas han sido así no podría mirarme al espejo... Yo actúo según lo que me nace y lo que siento. Suerte la tuya que sigo dedicándote tiempo.

-Las Alas de Samotracia-

sábado, 6 de mayo de 2017

Felicidad ajena


Me gustan las personas que se alegran de las cosas bonitas que les pasan a los demás. No hay mejor forma de ser feliz.

-Defreds-

viernes, 5 de mayo de 2017

Trenes

He dejado de esperar los trenes cuando me di cuenta de que el tren soy yo, y quien quiera viajar conmigo siempre encontrará un lugar y quien no... que se quede en la estación.

-Anónimo-

jueves, 4 de mayo de 2017

Mayos para recordar

¡Menudo mes! Sólo de pensar en él se me ponen los pelos de punta y un escalofrío recorre toda mi espalda.
Llega el cálido sol, los días más largos, los paseos a la orilla del mar, los terraceos que me gustan con una cerveza en la mano, los primeros días de playa, los conciertos al aire libre, las tardes de cocktails que enlazan con cenas y salidas nocturnas, los viajes inesperados, las sonrisas más vivas, los atardeceres de fondo... 
Es ese mes que da el paso del frío, la lluvia, las mangas largas y los cuellos altos, a las horas de luz, los pantalones cortos y las sandalias.
Es un mes que me trae preciosos recuerdos. Principalmente de los dos últimos años. Pero es que además es un mes que tiene ya, para mí, dos fechas que siempre me van a acompañar y que cada vez que me acuerde de ellas rescatarán de la memoria momentos inolvidables. Un aniversario muy especial y un día de ensueño. 
En nada se cumple un año de la realización de un anhelo, un deseo que ya se había convertido casi en obsesión pero que, como todo, llegó a su fin, y ahora queda sólo el recuerdo, la felicidad y la satisfacción de la promesa cumplida. A veces me pregunto qué hubiera pasado si no lo hubiese logrado. Sentía que el final estaba muy cerca y sinceramente no me veía con más fuerzas para seguir. Es muy difícil que yo desista de las cosas pero sé por experiencia (aunque sea corta) que algunas etapas tienen su momento. Y la mía se estaba acabando. 
Hubo suerte. Salió el premio gordo aquel fin de semana, pero no sin antes sufrir un poco. No sería lo mismo si hubiese sido fácil. Fue duro y especialmente más los últimos meses. Muchos años al pie del cañón, muchos viajes, muchas horas invertidas, mucho trabajo y sacrificio. 
Repaso ahora desde la lejanía aquellas horas y aunque sé que no se puede controlar cómo vas a reaccionar ante ciertas situaciones, siempre pensé que lo viviría de una forma más intensa, tal vez más alegre. No digo que no lo disfrutase pero creo que faltó algo, probablemente influido por ese final que veía tan próximo y ese agotamiento que pedía a gritos un descanso definitivo. 
Me quedó el sentimiento del deber cumplido y la felicidad de acabar con un broche de oro una etapa maravillosa repleta de momentos de superación y aprendizaje.
Y en nada se cumple también un año de una fecha muy personal, única, diferente. No me voy a alargar mucho aquí porque habrá un post exclusivo para ello pero las implicadas en el aniversario estamos un poco... ¿cómo diría?... expectantes. No en vano lo llevamos comentando desde hace unas semanas. Estoy segura de que ese día, durante un par de minutos, momentáneos, nos pararemos a pensar allá donde estemos, alzaremos la copa y haremos un pequeño brindis particular. Tendremos tiempo para celebrarlo como sabemos. Además, necesitamos pocas excusas para brindar. 
No sé qué es lo que deparará este nuevo mes de mayo. 
Ha empezado como a mí me gusta. Con un terraceo, sol y una compañía difícil de superar. Pero conociendo esa tradición de momentos destacados e importantes que suele escoltar a este mes, la verdad es que tengo curiosidad por ver cómo se presentan las próximas semanas... 
Puede que sea otro mayo inolvidable. 

¿Os lo he dicho? ¡Me encanta este mes! 

-DetallesConectados-

miércoles, 3 de mayo de 2017

Locuras de aventuras

Me voy a adelantar un poco a un post que verá la luz en unas semanas. Un post que será muy especial para mí y que llevo preparando de una manera un poco diferente desde hace ya unos días. Pero voy a aprovechar una idea que sé que estará presente y que tiene que ver con aquello que quiero compartir hoy.
Que me gustan las pequeñas locuras, no es novedad. Y sino, podéis preguntar por ahí. La única pena que tengo es que durante un tiempo perdí esa parte de locura que siempre me había acompañado. Pero no os alarméis porque ha vuelto para quedarse... ¡y de qué manera! 
Hacerse cientos de kilómetros para estar con quien quieres, para compartir unas horas más, puede estar dentro de esa definición. ¿Locura? Tal vez, pero lo hacía de nuevo y no será la última.
Creo que sólo quienes somos así, iguales de locos, de locas, entendemos lo que quiero decir.
 
"Menos mal que compensas, y tú también enloqueces, y te pegas estas locuras que no entiende nadie... Sólo nosotras." 

Es por eso que ciertos regalos locos sólo se pueden hacer también a ciertas personas, esas que sabes que amarán la idea y no se preocuparán con las posibles complicaciones. 
Os podría dar miles de razones para ese enloquecer, pero os doy una, simple: las grandes locuras, dejan SIEMPRE buenos recuerdos. 
Es en ese enloquecer donde reside aquello que he referido muchas veces. Si se puede... ¡es cuestión de ganas! Y no se buscan problemas a las pequeñas locuras que son la esencia de la vida. 
Infelizmente, a veces, los planes no salen como deseamos e incluso se nos puede quedar la espinita clavada... Eso es lo que ha ocurrido estos días. Unos días que habían sido preparados con mucha ilusión y ganas, con expectación, nerviosismo pero también con estrés por el "qué nos deparará". 
Dejando a un lado las inclemencias del tiempo que estropearon el festival que nos aguardaba, me quiero quedar y me quedo con la aventura, porque en lo menos bueno también se aprende y comparte mucha cosa. Tal vez más que en situaciones favorables. Me quedo con las risas interminables, las payasadas constantes, los detalles únicos, los momentos de charla cocoteo e incluso de desahogo... Todo cuenta, todo suma. Pero especialmente me quedo con una cosa: la primera aventura todas juntas.
En otro tiempo, tal vez no me hubieseis visto metida en aquel percal, pero ya lo decía Mario Benedetti, "de eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos." 
No os encerréis en vuestro mundo, sed curiosos, ávidos de locuras, de nuevas experiencias y aventuras, porque es ahí donde radica el verdadero conocimiento, el verdadero VIVIR.  

-DetallesConectados-

martes, 2 de mayo de 2017

rend...IRSE

Te dicen tarde que ser feliz también implica irse, decir basta, mudar la piel por otra nueva. Te lo dicen tarde. Te dicen tarde que no hay causa suficiente que justifique que te autodestruyas. Te lo dicen tarde, a veces nunca. A veces tienes que darte cuenta tú solo y abrir mucho los ojos tras chocarte contra el hormigón por ir sin frenos. Te lo dicen tarde y ya estás destrozado cuando logras escuchar una verdad que duele. Y es que nos han enseñado que rendirnos es de cobardes y de fracasados. Y no, mi vida, nada de eso.
Rendirse supone tragarse el orgullo, bucear en tus propias necesidades, y darle la espalda a lo que más has querido porque hace tiempo que te olvidaste de quererte a ti mismo. Rendirse es un ejercicio de amor propio absolutamente necesario en algunas ocasiones. Y al diablo con la toalla, la tiro porque me está ahogando desde hace mucho tiempo. Pero te lo dicen tarde, y el grito llega ya a la desesperada, como un huracán que lo arrasa todo. Rendirse, también implica crecer y eso no lo cuenta nadie. Conocer tus propios límites, arriesgar, perder, ganarse. Y entender que cuando se ha dado todo, no queda nada más por dar. Que sólo queda recoger los pedazos de tu historia y guardarlos en el baúl de los finales rotos. Porque esa es la única manera de que te entreguen las piezas para construir un puzzle nuevo.
Porque quien te quiere no te hace esperar, no te deja sufrir, no tolera que pierdas tu amor propio. Quien te quiere no te pide que luches, se queda a luchar contigo. Y cuando entiendes eso, cuando por fin te das cuenta de que no merece la pena competir por alguien o algo que jamás tuvo la valentía de quedarse contigo o de dejarte ir del todo, vuelves a mirarte a ti mismo con el amor que nunca debió faltarte: el propio. No, no vivo en un ring de boxeo y no pienso seguir luchando por alguien o algo que contraataca cuando menos me lo espero, porque uno de los golpes puede ser emocionalmente mortal, porque el alma también se rompe y sangra, y eso no se cura con puntos de sutura. Hoy me he rendido tras los mensajes de alarma de mi propio cuerpo, y he descansado como si llevara media vida corriendo descalza por el asfalto y al fin encontrara una cama caliente. Ríndete siempre que quieras, y con quién quieras, ríndete en todo aquello que no suponga ganarte a ti misma. Duerme tranquila, que ya no tienes que preocuparte por la seguridad de tu espalda, protege ahora tu frente y mantenla bien alta siempre.

-La mirada de Julita-

lunes, 1 de mayo de 2017

Incógnitas

No existe mayor preso
que el que duda entre dos puertas abiertas,
ni hay nada más difícil de ignorar
que las cosas
que hubieras preferido no saber.

-Benjamín Prado-